La seguridad para entidades financieras en el Perú tiene ya una historia, y es una buena historia. Antes llamada Seguridad Bancaria, empezó a forjarse con la creación de la Asociación de Bancos (Asbanc) en 1,967. En los 80 los asaltos a bancos llegaron a 180 en un solo año, principalmente por el estado de violencia y terrorismo que imperaba, pero también, por que una oficina bancaria era muy vulnerable, tanto por que no contaban con medios de seguridad, por que la vigilancia policial no se abastecia o era deficiente, o por la cantidad de dinero expuesto.

Durante el gobierno de Fujimori pasó al retiro uno de los mejores oficiales de la policia que seguramente tendrá en su historia reciente, este oficial con grado de coronel se perfilaba ya claramente para dirigirla. El alejamiento involuntario de su querida institución resultó en la ejecución de uno de los modelos más eficaces contra la delincuencia, recien evidente cuando los asaltos a bancos se redujeron de ciento ochenta a cero en el año 2002.

Este oficial es Carlos Iriarte Chavarri, un personaje muy poco conocido, de perfil bajo, no interesado en la política, claramente alejado de los intereses o beneficios económicos que no fueran producto de una incansable labor diaria. Sus ideas estan escritas y casi olvidadas, pero yacen pendientes de alguien que valore el bienestar social y la reducción del crimen.

Los delincuentes dejaron de asaltar a los bancos y empezaron a asaltar a sus clientes. Lo que Iriarte logra hacer en el sistema financiero privado fue sistémico, y el modelo tiene pendiente de ser replicado en otros sectores como el industrial, el minero, el comercial, el cooperativo, sociedad civil…
Aún no aparece otro Carlos Iriarte, “El Viejo”, con otra idea innovadora, con la fuerza moral y con su integridad para hacer realidad lo que muchos escriben.
casi olvidadas, pero yacen pendientes de alguien que valore el bienestar social y la reducción del crimen.

Como es fácil averiguar en la red, las estadísticas de asaltos se redujeron sorprendentemente en pocos años. Pronto, representantes de la seguridad de distintos países aterrizaron en el Perú para saber cómo se había hecho, cual era el secreto.

Iriarte no tenía secretos, brindó con gran desprendimiento los detalles del modelo; y quienes vivimos y conocemos la historia sabemos que la principal razón del éxito se debió en principio a la inversión, ya que estamos hablando del sistema financiero, una incansable labor profesional de los jefes de seguridad y la presencia de custodios en cada oficina. Los bancos, luego de convocar y escuchar a Iriarte, lo colocaron a la cabeza de una nueva unidad interna de asbanc (pisb) para dimensionar y mejorar lo que ya existía.

Su idea era llevar a nivel nacional lo que ya se hacia en las oficinas bancarias, convertir esos cables telefónicos que salían de sus oficinas, pasaban colgando de los postes y llegaban a la comisaria mas cercana llevando la señal de alarma, en una red única, un cerebro de la seguridad.
La idea de Iriarte no era solo crear una central de monitoreo y reacción, su enfoque fue integral, se firmó un convenio con la policía, se crearon las aguilas negras, se adquirieron vehículos, se dio trabajo digno a los policías y mucho más.

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