Por largos años desconocí completamente el entorno de la seguridad privada en el que laboraba, no tenía noción de donde estaba parado, literalmente. Incluso, a pesar de haber tenido la experiencia como oficial de las fuerzas armadas, los servicios de seguridad requeridos por el sector empresarial me era un mundo completamente desconocido. En aquellos años de la década de 1980, el flajelo del terrorismo en el Perú había llegado a un nivel en el que las empresas privadas tuvieron necesidad de protegerse contra los secuentros y los coches bomba, debo decir que gracias a esta necesidad las empresas y negocios en general ante las amenazas descritas por largo tiempo habían creado un ambiente muy alarmante razonablemente justificado dado los casos de atentados, secuestros y asaltos contra el sector privado.
Una solución parcial era la contratación de más personal de seguridad con lo que el sector de servicios de vigilancia privada creció enormemente. No se tuvo otra opción que implementar medidas de seguridad con el concurso de personas de seguridad sin formación apoyándose en principio a un enfoque disuasivo; estas primeras etapas fueron sin duda generando una rápida experiencia que al cabo de pocos años ya se gestaban modelos interesantes de gestión en seguridad. Lamentablemente esta gran oportunidad de aprendizaje no ha tenido eco en el estado peruano ya que nunca llegó a modificarse la norma legal respecto al monopolio en la formación en materia de seguridad que hasta hoy tiene el estado. Esta realidad en aquellos años, hacía de un oficial del ejército casi un experto.
Una de las principales actividades del hombre de seguridad privada era advertir paquetes, personas o vehículos sospechosos, al cabo de lo cual se debía informar para las verificaciones de la policía, la intervención de los supervisores o del grupo de desactivación de explosivos, según sea el caso. Poco había en mis primeras experiencias respecto a conceptos de seguridad personal o patrimonial, y el acceso al uso de los medios de seguridad física o electrónica fue más bien muy pobre.
Debo decir que muchas de mis respuestas para conocer mayor detalle de cómo funcionan los medios y también la industria no los encontré en las normas legales, pues estas no dicen nada técnico, sino que sólo enmarcan los procesos más adecuados de gestión. Efectivamente, cuando se lee una ley lo primero que uno encuentra son los antecedentes relacionados en el marco legal vigente y dispone en sus artículos el objeto, y demás mejoras o cambios que deben aplicarse, finalmente indica excepciones o derogaciones. Los reglamentos para que estas leyes entren en vigencia son largamente esperados y muchas veces no llegan, cuando lo hacen, especifican más ampliamente la forma de cómo deben aplicarse las disposiciones y hacen extensivo los detalles de cumplimiento, pero nunca se remiten al carácter técnico. La razón principal de esto último se debe a la transparencia con que deben manejarse los recursos públicos para la adquisición de bienes y servicios, e indicar detalles técnicos supone desde ya direccionar estos a un grupo más cerrado de proveedores.
Desde el punto de vista para evitar corrupción en los procesos estos parámetros jurídicos, legales y normativos desaceleran la implementación de medios en el sector público. Si bien es cierto que el sector privado no se encuentra exigido de cumplir los parámetros de la ley de adquisiciones, no queda exento de control pues debe sujetarse a los parámetros de las normativas vigentes.
Son los organismos especializados los que pueden brindar normas técnicas que sugieran principalmente medios certificados con estándares. A pesar de esto, incluso en este nivel se deja la opción, y esto es muy acertado, de elegir el tipo de estándar. Por suerte en mis largos servicios de operador de centro de control en el banco de crédito del Perú, encontré una sinnúmero de folletos, aquellos que llegan en los equipos y dispositivos de seguridad y oh, sorpresa, que detalle tenían. Sentía que tenía en mis manos una mina de oro de conocimiento, así que no tardé mucho en leer uno a uno el de cada dispositivo, allí encontré que estos debían cumplir con estándares internacionales y quienes brindaban estos estándares. Años más tarde, cuando llegó el internet, me remití a la historia de los fabricantes y a sus orígenes, quienes fueron los fundadores, en qué entorno geográfico vivieron y en qué época fueron concebidas sus ideas.
Tuve que hacer una enorme síntesis y línea cronológica del tiempo para entender con mayor exactitud qué fue primero y que vino después, como fueron los primeros modelos de dispositivos y que tecnología había detrás de ellos. Empecé así, preguntando cada vez que tenía la oportunidad y aprendí mucho; los vacíos fueron llenados a lo largo de muchos años gracias a la enorme paciencia de entrañables amigos que respondieron a mis extrañas, largas y elaboradas preguntas, a veces con risas incluidas, otras con largos silencios; sus explicaciones eran muy detalladas, recuerdo muy bien la diferencia entre el voltaje y el amperaje cuando me dieron el ejemplo de la manguera, el agua era el amperaje y la fuerza con que viene el voltaje.
La seguridad efectivamente es muy necesaria para la sociedad, pero lamentablemente el proceso para aplicarla suele verse muy complejo, para empeorar las cosas, no es considerada una ciencia, sino como una aplicación en criminología, razón por la cual pocos siguen sus modelos o conceptos. En países de mayor desarrollo social, de larga experiencia en la administración social como en Inglaterra, Francia, Estados Unidos, España o Alemania, la seguridad es un concepto muy relevante que se prioriza de verdad en todos los niveles. A diferencia de los países en vías de desarrollo, calificativo que alude a la estructura legal para impartir justicia, la seguridad en estas naciones es de aplicación exigida en todos los niveles de atención económico y social que se integran a conceptos de seguridad nacional como los derechos del hombre, su libertad y sustentabilidad; objetivos que pasan por evitar diversidad de riesgos como las guerras, la migración, el cambio climático, entre otros muchos.
Jamás, en una nación libre y desarrollada podrían pensarse bloqueos en el ámbito académico para el estudio de los conceptos de seguridad para las personas o el patrimonio y asegurar la formación de profesionales expertos en estas materias solo por priorizar intereses mercantiles que el estado monopoliza. Es inaudito que las universidades u otras instituciones privadas se encuentran prohibidas de dictar carreras en esta materia, a diferencia de muchas naciones con un enfoque más real a las necesidades de la sociedad.
A pesar de que vamos a explorar con mayor detalle los fundamentos integrales de los sistemas contra incendios, es importante tener una síntesis general. Los detectores de humo son solo un tipo de detectores contra incendio, pero se considera el de mayor eficacia debido a que el humo es lo primero que expide un conato de incendio. De acuerdo al material que se está inflamando, los detectores de incendio también están diseñados para detectar las llamas del fuego que son llamadas radiación en el lenguaje técnico, del mismo modo otros se enfocan en detectar el calor o temperatura. Estos fenómenos van apareciendo uno después de otro, es decir, el humo y el gas son los primeros en generarse, a continuación se genera el calor que es producto del tamaño del incendio y finalmente el fuego. Existen dispositivos que combinan diversas bondades de detección.
Otro tema muy importante para tener presente son los conceptos de seguridad. La seguridad es un concepto muy amplio, ahora vamos a ver sólo el concepto de salvar vidas. He dejado para otra ocasión el concepto de seguridad del patrimonio, al que me dediqué en mi carrera profesional, sin embargo en los procesos de gestión, la protección de personas es prioridad y es por eso que aunque no conozcamos en detalle las formas de salvar vidas, siempre es necesario integrar sus conceptos.
Los especialistas en seguridad debemos tener una idea general de estadística y conocimiento del entorno global en seguridad respecto a los medios de apoyo como la policía, el servicio de vigilancia, las empresas de servicios de seguridad, los entes de control local y nacional. Estos son muy relevantes para los planes de seguridad, especialmente en corporaciones con oficinas administrativas u operativas en otras ciudades, conocer la ubicación exacta de las comisarías, de las compañías de bomberos, de las oficinas de defensa civil, de los centros de salud o postas médicas, entre otros brinda un marco mental determinante para una mejor gestión. Google Maps u otras plataformas son de gran ayuda, sin embargo es necesario que se cuente con mapas propios que ya son posibles hacer muy fácil y gratuitamente. Algunos proveedores avisados tienen personal técnico de confianza en cada ciudad y cumplen con el apoyo de forma más rápida compitiendo con empresas más grandes en tiempos y costos. Algunas veces en mi gestión hemos considerado obtener nosotros mismos estos apoyos en base a una ordenada data de personas, lugares y teléfonos que han servido de mucho a la resolución más inmediata de necesidades, que algunas empresas de mayor estructura no podían cumplir.
Mantener registros de actividades diarias, siniestros o incidentes, aunque fueses pequeños, es muy relevante, especialmente si se integran detalles como nombres de personas, teléfonos o empresas, que terminan siendo convocados nuevamente en virtud de su valorable apoyo. La automatización de software de gestión con las operaciones resulta para la toma de decisiones muy necesaria.
Una oficina de seguridad no se limita al control de procesos o la guía para el mejor cumplimiento de estas; una seria administración es competente con la línea del negocio, donde se remiten muchas veces la dirección, gerencias y jefaturas para consultar estos registros históricos del que todos requieren en algún momento, y que sin duda generan una continuidad muchas veces poco valorada.
Finalmente, es necesario para el experto en seguridad tener concebida la dimensión de la industria a la que pertenece, pues este conocimiento holístico le ayudará a percibir con mayor claridad la resolución de problemas que el puesto le exige; entender que el orden es necesario en las sociedades actuales tan complejas, que estandarizar es una obligación moral, que implementar medios certificados y que funcionen bien es hacer lo correcto, que la información veraz es parte de la integridad del perfil y que la ciencia de la seguridad, como veremos se sustenta en un largo registro histórico que permite mantener a raya el crimen.
Para cualquier materia, el uso de los términos es trascendental; en nuestro caso no es lo mismo activación y encendido, armar y activar, alarma, señal o alerta; cada uno de estos términos debe utilizarse correctamente. En la práctica el uso de estos términos de forma equivocada es usual, con los años se va entendiendo mejor las diferencias, pero es de gran valor conocer la teoría y el significado de cada una de ellas, más temprano que tarde, veamos algunos.
¿Sistema de alarma o sistema de alarmas?. Lo correcto es utilizar el singular, ya que el término sistema se refiere a un conjunto de equipos y dispositivos integrados; es decir, el panel de alarma, la sirena, los detectores, las baterías, los expansores, etc. El plural podría referirse a varios sistemas de alarma, por ejemplo cuando un centro de control monitorea cien oficinas, cada una de ellas con un sistema de alarma. Sin embargo a nivel corporativo es válido llamar a todos sus sistemas de seguridad como una unidad en forma singular “El sistema de seguridad”.
¿Armar o activar?. Cuando un sistema de alarma se arma, estamos indicando que lo dejamos listo para operar; es como dotar a un ejército con armas. El término activar se utiliza cuando el dispositivo o un sistema se pone en funcionamiento, como cuando se genera una señal de alarma.
¿Señal, alarma o alerta?. Una señal no es más que un término que utilizamos para determinar un modo de comunicación, en este caso una señal de alerta. La alerta se concibe como el hecho de avisarnos que debemos atender algo que se nos ha comunicado; en el caso de una señal de un sistema de alarma, esta nos indica el tipo de señal se ha recibido que puede tratarse de un fallo técnico o un detector de humo, con lo cual se toma la acción según sea el caso. Cuando decimos que se ha recibido una alerta podría venir indistintamente de un despertador, una radio, una luz intermitente o un megáfono.
La diferencia entre un receptor de alarmas y un software de administración de alarmas es muy sencilla cuando se implementa una central de monitoreo de alarmas. El receptor es un equipo físico parecido a una PC, que contiene la tarjeta electrónica fabricada especialmente para administrar muchos sistemas de alarma de forma remota; las señales de alarma llegan directamente a este equipo. Un software de administración se instala en una computadora (PC) aparte y cuenta con una plataforma digital que se visualiza en el monitor, y en el que el operador puede administrar, como verificar de qué local viene, que detector ha generado la señal, mantenerla en espera, tomar acción de procesos establecidos como consultar al local, coordinar la verificación local, verificar cámaras si las hubiera, registrar detalles observados o recibidos, entre otros muchos. La configuración para que el receptor pueda recibir señales se realizan también en el software administrador en modo técnico con accesos privados de modo que no puedan ser modificados por error o fraude.
Centro de control o central de monitoreo?. Un centro de control es donde se administra todo el sistema de seguridad, no solo sistemas de alarma; es decir, en su concepción se integra la gestión de monitoreo de los sistemas de alarma contra incendios, contra intrusiones, y además controla otros medios como controles de acceso, gps, sistemas de vigilancia física, intercomunicadores, centrales telefónicas, control de activos, correo electrónico, entre otros muchos.
Debido al concepto de intermitencia, definido por la OIT, muchos trabajadores que laboran en el sector de seguridad no se ven como parte de este, ya sea por que su integración se debe exclusivamente a un tema salarial, al que ha debido aceptar únicamente por necesidad. En países en vías de desarrollo las actividad laboral de los vigilantes padecen de buenas condiciones, no sólo por el horario extendido a doce horas, sino por las condiciones en las normas laborales de cada país, que carecen de beneficios o seguros. Estos detalles nada tienen que ver con ideologías sino con una proyección a mejores resultados en la seguridad y su impacto en la sociedad, como en cualquier otra actividad profesional y en diversas teorías de administración conocidas que postulan el aseguramiento de necesidades básicas. Así, en cada realidad nacional existe diferencia de condiciones laborales que influyen en la eficacia de un sistema de seguridad y traen retrasos por décadas.
El acuerdo de la OIT de 1930 al que nos referimos es el número 30 sobre las horas de trabajo, que en su artículo tres señala en ocho horas diarias, sin embargo el artículo siete contiene excepciones permanentes para “ciertas clases de personas cuyo trabajo sea intermitente, a causa de la naturaleza del mismo, como, por ejemplo, los conserjes y las personas empleadas en trabajos de vigilancia y conservación de locales y depósitos”. Este concepto de intermitencia permite la ampliación sin restricciones de la jornada laboral en el supuesto que el vigilante tiene muchos tiempos de descanso, lo que ha permitido que la ampliación sea hasta de cuatro horas en cada día.
La exigencia de una jornada laboral tan extendida diariamente no tendría nada que ver con nuestro tema si entre sus funciones se descarta de plano todo control frente a la seguridad de las personas, pero no es así. De esta forma, la voluntad, carácter y conservación de la salud física y mental en una jornada tan extensa influye determinantemente sobre la la eficacia de estas funciones asignadas y aunque no existen encuestas o estadística sobre esta eficacia, si que se encuentran muy estudiadas en ergonomía y seguridad y salud laboral, donde se sugieren horarios máximos de seis horas para la actividad de los servicios de vigilancia privada. En materia judicial, el tribunal constitucional peruano ha generado sentencias aludiendo a este concepto, limitando y rechazando requerimientos del pago por horas extras en virtud de que la jornada en seguridad califica como intermitente y los espacios de descanso si fueron honrados, con lo cual queda saldado el salario generado por el empleador.
Otras opciones de comprender las diferencias de eficacia en el impacto de la seguridad, ya sea contra el crimen o en favor de la seguridad de las personas, es el interés intercontinental al que se deben los estados. Los acuerdos de organizaciones en el mundo de hoy son importantes pero carecen de gestión efectiva, están proyectados políticamente y no para dar soluciones, además generalmente integran una enorme cantidad de requisitos previos que muchos países no pueden cumplir como en el caso de mercosur. Un panorama en detalle de estos requiere de un análisis profundo en cada realidad, que pasa sin duda en principio por la adhesión a estos organismos internacionales, el sistema jurídico y la estructura del estado. La adquisición de equipamiento, la mejora de procesos o la integración de más profesionales no cambian en nada ninguna realidad y la mantienen vigente, si no se han tomado antes estas consideraciones.
Quizá nos equivoquemos en pensar que algunos políticos sí desean mejoras para la sociedad, quizás los resultados sobre la reducción de víctimas del fuego sean reales, tal vez poco a poco se logre estandarizar los procesos de tal forma que se unifiquen criterios, ya sea digital o de soporte, pero antes de pecar de inocentes, debemos redoblar esfuerzos en motivar a más personas por el amor al sector, invitar al conocimiento veraz, insistir más en la exigencia normativa en la implementación de medios de seguridad, ser serios en la fiscalización, o simplemente iniciar un proceso hacia estos fines; sea de la forma que sea, la diferencia la hacen siempre las personas que están más arriba en la toma de decisiones.
a
