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El Detector de Humo, historia de la seguridad
Ha sido concebido para entender fácilmente cómo
opera la industria de la seguridad en el mundo,
desde su concepción inicial para salvar vidas,
hasta su impacto financiero actual.
Encuentre respuestas a los conceptos de
normalización, estadísticas de vidas salvadas,
riesgos corporativos y el mejor enfoque de inversión
para los negocios, alineados con la prioridad de las personas.
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Presentación.
Siempre he querido comprender la dimensión, y entender cómo opera la industria de la seguridad, pero no ha sido cosa fácil; alguna vez escuché que si quieres conocer algo, debes asegurarte de conocer las bases, mirarlo como un árbol; si queremos entender las hojas y los frutos, debemos asegurarnos de entender primero el tronco y sus raices; por esto, una manera ordenada y rápida me pareció mirar la seguridad en su aspecto geográfico, como si estuviera viéndola en un mapa. Traté de imaginar mentalmente su funcionamiento local, desde una empresa o edificio, con detectores instalados en sus ambientes, su integración a la central de monitoreo, los bomberos o la policía, y a partir de allí cómo se va relacionando con el entorno físico y legal, hasta abarcar ámbitos nacionales y enseguida los internacionales; ver desde arriba como se conectan con lineas imaginarias. Esto es lo que he querido hacer con el detector de humo, tomar este importante dispositivo de seguridad como fundamento para comprender el impacto que tiene en la sociedad el complejo sistema contra incendios, su relación con el fuego y con la vida de las personas.
En los primeros años, cuando me inicié en el mundo de la seguridad, encontré una diversidad de manuales del fabricante sobre dispositivos de seguridad electrónica, entre ellos, había uno muy interesante sobre el detector de humo; aunque este documento era muy amplio, no pude encontrar las bases de cómo operaba interiormente, pero sí percibí algunos datos que me sirvieron para escribir esta obra. Luego de casi treinta años, recién pude investigar más a fondo sus conceptos y su historia, tiempo que me gustaría ahorrar u ofrecer a quienes tienen el mismo interés por comprender la seguridad.
En estos treinta años que trabajé en el sector de la seguridad, nunca quedé más fascinado por el concepto del detector de humo; el salvar vidas. Su sencillez encierra una extensa e importante función que ha influido muy positivamente en la sociedad, sólo posible gracias a los valores que motivaron a sus inventores, pues a pesar del aporte que ha dado a la humanidad, el fuego aún representa un agente destructor.
La enorme industria de la seguridad en el mundo genera sin duda ingentes ingresos a múltiples corporaciones, donde son beneficiados millones de profesionales y sus familias, pequeños, medianos y grandes empresarios; como veremos en detalle, esta industria que nació para salvar las vidas por los estragos del fuego se ha dimensionado más de lo debido según mi percepción, sin embargo, tanto para los que cumplen con las normas exigidas, como para los que no, el desarrollo de la industria, ya sea contra incendios o patrimonial es una necesidad para nuestra compleja sociedad actual.
Quienes estamos ligados a este sector, nos interesa desglosar en pasos lógicos un proceso; para entenderlo más claramente, para explicarlo o sencillamente para registrarlo y sirva para el análisis posterior; de cualquier forma el enfoque es tener la mayor información para tomar una decisión acertada, o la más cercana posible a lo correcto, por que en la mayoría de los casos tratamos con emergencias.
Tomar decisiones rápidas está en el adn de quien labora en seguridad, aunque pocas veces se advierta. A veces identificamos una decisión importante cuando esta requiere de tiempo para la evaluación, pero la realidad diaria que conocemos exige inmediatez, y son tantas y tan importantes que poco se perciben. Efectivamente, si alineamos el proceso ideal con la realidad, si tuviéramos la capacidad de registro de tal forma que se pondere la eficacia de la toma de decisiones inherentes, es decir, todas aquellas que no requieren ninguna consulta del superior, podríamos sin duda reconocer que gracias a estas, el aporte a la sociedad es demasiado relevante. Naturalmente, al no poder ser medido, este factor preponderante sólo es parte de una estadística, la tan conocida y sobre estimada «sensación de seguridad».
Por estas razones he querido tomar como ejemplo permanente al detector de humo por que es un dispositivo sencillo, para explicar o tratar de explicar cómo funciona la industria de la seguridad, pues el aporte que ofrece no coincide con su humilde estructura.
El interior de los primeros dispositivos son vistos desde la mirada de hoy como un ensamble de piezas de juguete; cintas, rodajes, campanas y contactos metálicos amarrados a cordones. El genio de los primeros inventores, no se fundaba en ciencia, sino en valores éticos que les exigía encontrar la forma de cómo evitar las consecuencias que en la sociedad de la época, el fuego causaba.
El detector de humo es solo un elemento, aunque importante, para los sistemas contra incendios que requiere una sociedad. Como veremos, el fuego es desde la antigüedad un descubrimiento que ha permitido el desarrollo de la salud y de las culturas gracias al conocimiento y uso adecuado que se le díó, sin embargo y en virtud de su naturaleza muchas veces también es necesario controlarlo, por eso el detector de humo es solo un pretexto para conocer el entorno general.
Esta obra no solo está dirigida a profesionales de seguridad que deseen entender un poco más del sector al que dedican su vida, sino a todas las personas que deseen conocer cómo opera la industria de la seguridad en el mundo. Sin embargo, y en virtud de que el detector de humo es el alma de los sistemas contra incendios, encontrará información muy completa y actual respecto a la ciencia y tecnologías involucradas. Probablemente para algunos entendidos en materia de seguridad, la información no se encuentre muy ordenada, pero he intentado que lo encuentre ameno. Además he tratado todo lo posible que esta obra se encuentre lo más lejos de un manual o guía, y aunque la seguridad no sea considerada una ciencia, podría decirse que aquí se demuestra lo contrario o en su defecto la dejamos al nivel de la información superior, sustentandonos en las ideas de Feyerabend quien postula y defiende encarnizadamente, que la ciencia no es el conocimiento más elevado, sino uno más, que el método no existe y para demostrarlo solo hace falta fijarse en el lenguaje común, frío, distante e impersonal que utilizan quienes desean tener el título de científico, y lo único que consiguen es carencia de empatía, con redacción poco clara, expresiva y nada académica.
He tratado de explicar con claridad a las preguntas que me hice cuando joven, y que hoy con más experiencia concibo como muy importantes; que importancia tienen los estándares?, ¿por qué los dispositivos deben tener impreso un listado?, ¿qué relación tienen los bomberos con defensa civil y el municipio?, hay obligación de usar un extintor?, ¿Cómo y porqué se activa un detector de humo?, ¿por qué es obligatorio un sistema contra incendios?, ¿cuánto cuesta instalarlo en un edificio o una industria?, ¿por qué no son gratis los estándares?, ¿donde se garantizan las estadísticas reales?…
Si quieres leerlo completo – El Detector de Humo




